"Los preceptos del Señor son un don de la gracia"
Gracia
Jesús propone el libre acto de voluntad para acoger el don de la Ley, custodiarlo y valorarlo responsablemente; así la obediencia será gratuita y gozosa porque los preceptos del Señor son un don de la gracia para salvaguardar el bien y la dignidad del hombre.
Todo don de Dios debe ser acogido y revivido conservando su novedad permanente;
es un compromiso por la memoria y la voluntad, efecto de la gracia que Dios reaviva con la riqueza de una responsabilidad que nos compromete a vencer tentaciones y conflictos.