El sujeto de los actos y deberes
Acto
La responsabilidad está vinculada en lo íntimo al acto, no a lo que sucede por causas externas, y se vuelve objetivamente real durante la convivencia con otros, reconocible ante alguien y ante Dios: todos experimentan la conciencia, que juzga y determina a la persona en la dependencia manifestada de su propia voluntad y libertad.
La implementación de un bien conduce a la dicha; la persona está tan realizada en la unión creativa de la verdad con la libertad. En cambio, el "placer que ocurre" y el único "puedo pero no estoy obligado" no generan felicidad; de hecho, la felicidad se experimenta al participar en acciones que unen a las personas.
Una acción responsable somete la libertad a la verdad a través del pensamiento y la voluntad. La persona no necesita actuar de manera innecesaria, el libre albedrío para la autodeterminación trae la sensación de libertad.
La espiritualidad de la persona se revela en la unión con el acto realizado; esta realización expresa responsabilidad en la determinación y la conciencia moral, con una referencia libre a la verdad del bien logrado.
La operatividad, el deber, la responsabilidad, la libertad, la verdad no pueden percibirse, pero la verdad de la espiritualidad puede ser captada, experimentada e internalizada por el propio intelecto.