"Los preceptos del Señor son un don de la gracia"
Regalo
Llamado a la función real de señorío sobre la creación, el hombre es el administrador de la vida recibida y transmisible a través de la procreación.
Compartiendo Su sabiduría y Su amor, el hombre es Su ministro y debe rendir cuentas de su vida a su Maestro; la vida es un talento para ser respetado en su prójimo y valorado en sí mismo. La responsabilidad hace al hombre grande, libre ante Dios, pero se dirigen palabras severas a quien enterró el talento.
La renuncia a las obligaciones hacia el prójimo rechaza a la soberanía absoluta de Dios.
Además de sí mismo, cada uno está confiado al hermano; el amor ilimitado de Jesucristo enseña la nueva ley de ser prójimo responsable del necesitado y dona fuerza y responsabilidad por la entrega recíproca y la aceptación del otro.