Dar responsablemente por la justicia
Regalo
Meditando sobre la naturaleza que anima la convivencia, a veces en una lógica reivindicativa, en otras oblativa, deberíamos agradecer haber sido creados por Aquel que quizás no nos quiera.
La responsabilidad se caracteriza por el trabajo fiel realizado con devoción en la búsqueda de gracia y dignidad para la participación libre y responsable en la ola creativa.
La corrupción humana dificulta la identificación de un verdadero regalo, que no pide devolución ni gratificación, en el que la libertad respeta a quien da y la solidaridad respeta a quien acepta.
El intercambio se transfigura como regalo cuando se ofrece la propia subjetividad al otro, más allá de la lógica implacable que desafía o impulsa al otro a responder con un excedente.
Libre de competencia, la gratuidad hace crecer sin pedir ni mandar, a semejanza de la gracia que produce la salvación.
La entrega responsable, impulsada por quienes esperan alivio de la injusticia, requiere generosidad desinteresada, libre elección en la escucha de Dios, y alegría de amor acogido y reafirmado en la preciosa apertura al otro.