Alegría y don en observancia de los mandamientos
Deber
Dios estableció el pacto con la elección sacerdotal de Aarón, para ofrecer sacrificios de expiación; a este culto y adoración se confía la enseñanza sobre Dios y su Ley.
La alegría de observar los mandamientos se convierte con el anuncio en una celebración del Evangelio que transmite su belleza y grandeza.
Contemplando a Aquel que creó a cada hombre, haciéndolo prodigio, captamos la profundidad, la gratuidad y una invitación a la libertad y la responsabilidad.