El pecado es un acto personal
Pecado
El pecado es un acto personal porque la persona, sin embargo, es libre e inalienable.
El intento de librarse del pecado de uno mismo es en realidad una renuncia a la propia dignidad en virtud y responsabilidad.
Incluso en situaciones reales y anónimas con causas complejas y no siempre identificables, todos deben asumir sus responsabilidades.
Si bien una situación no puede ser ni buena ni mala en sí misma, es ilegal diluir el pecado atribuyendo el mal a entidades y colectivos anónimos: los males sociales son pecados acumulados de quienes generan, explotan o promueven la iniquidad, y de quienes no evitan, eliminan o limitan los males causados por pereza, miedo, silenciosa complicidad, indiferencia o supuesta imposibilidad de cambiar.