El sujeto de actos y deberes - 25 palabras para ablar un lenguaje ético

25 palabras para hablar eticamente
meditando con los escritos de San Juan Pablo II
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El sujeto de actos y deberes

Deber
La persona se diferencia en la acción libre y consciente, destacándose en lo que sucede, convirtiéndose en un objeto que el ego posee y usa conscientemente.
La integración permite investigar lo somático y psíquico, que participan de la realidad del acto. El instinto y el impulso son instrumentos naturales de preservación; están integrados en el acto, perceptibles y controlables con respecto al propósito.
De hecho, el acto responde conscientemente a los valores y la emocionalidad adquiere expresividad con las experiencias, acercando cuerpo y espíritu; aunque no las percibe la conciencia, las sensaciones califican y manifiestan los valores vividos por el cuerpo.
Ignorando todo esto, Kant se impone a realizar sólo acciones razonadas, considerando perjudicial la emocionalidad. Un sentido estético, religioso o moral manifiesta emocionalidad y espiritualidad, que puede exaltarse con excitación sensible y puede favorecer la psique u obstaculizarla cuando es excesiva. A diferencia de los sentimientos y pasiones que ocurren, el remordimiento mueve, juzga el mal experimentado y conduce a la conversión.
La intensidad de la emoción puede conferir expresividad al dominio y autocontrol, pero su exceso puede impedir que la conciencia adquiera experiencias y actúe responsablemente; sin embargo, la responsabilidad puede quedar para procurar o consentir abstenerse de la degradación que se está occurriendo.
Tanto en las elecciones libres como en las emociones, la inclinación humana debe orientarse entre el bien y el mal, subordinándose a la verdad para fundar la acción correcta; el buen valor moral es bienvenido y el mal es rechazado con emociones espontáneas gracias a las virtudes.
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