Dominio humano sobre el mundo trabajando
Dominio
"El dominio humano sobre el mundo consiste en nombrar cosas.Al dar nombre a las cosas, el hombre debe reconocerlas por lo que son y establecer con cada una de ellas una relación de responsabilidad ”[1].
La responsabilidad de gobernar el mundo compromete la libertad humana de seguir sus leyes y valores, porque la relación de la verdad con la naturaleza es algo muy buena. Las leyes naturales son verdaderas, inmutables e irremplazables, tan amplias que pueden regular las sociedades, tan profundas como para permitir el ascenso a los principios morales de la actuación y obtener cosas muy buenas.
No hay libertad de abuso, pero con inteligencia y amor, el hombre debe hacer uso de los bienes de los que es responsable y transmitirlos a las generaciones futuras, también destinatarias de los dones que Dios siempre le otorga.
La prohibición de comer el fruto del árbol del conocimiento recuerda la limitación impuesta a las leyes naturales y propone a la conciencia que con la dimensión moral debe distinguir el desarrollo correcto.
La intención de hacer a Adán a su imagen y semejanza, no fue retirada después del acto humano de desconfianza sino que, desde eso momento, el trabajo y el sudor acompañan al hombre para obtiener pan del suelo y subyugar la tierra, que también lleva espinas y cardos; trabajando así él puede llegar a la dignidad de dominio que le es propio.
[1] Compendio della Dottrina Sociale della Chiesa, 2005, n.113.