Operaciones y deber
Deber
La realización de un acto humano puede manifestar fragilidades, tal como uno se siente realizado mientras contribuye a lo que se percibe como verdadero, bueno y hermoso.
La conciencia misma observa cuán dependientes son los actos de las realidades externas y de las normas morales, que el intelecto considera verdaderas y las distingue de las falsedades gracias a las experiencias previas de compromiso de la voluntad por los valores y deberes.
El vínculo con el deber llama a la conciencia a realizar actos que validen las normas éticas y formen la libertad de acción sin aniquilarla.
Así, la voluntad elige de acuerdo con la verdad en la transición del valor al deber, que rechaza el mal con emociones espontáneas y que condiciona el acto por atracción y aceptación de valores verdaderos, también hasta la vocación de deberes y valores trascendentales.
La verdad de los valores puede constituir el deber que orienta la respuesta de la voluntad y la acción personal, según una responsabilidad que habilita la conciencia al juicio moral de uno mismo para determinar las relaciones libres y felices con los demás.
Lo que vive el alma trae la espiritualidad en un mundo complejo, que se percibe midiendo el bien verdadero en actos y responsabilidades, en conciencia y libertad.