Gracia y la llamada a la libertad en el don de sí
Gracia
La historia de la teología de la gracia advierte de la complejidad de su materia que a lo largo del tiempo ha ido acumulando diversos significados y matices.
La responsabilidad se confía por gracia, para que se ofrezca voluntariamente a Dios una respuesta libre a los problemas del mundo y del tiempo, frente a las leyes de la naturaleza, de la conciencia, de los demás, de Dios.
Con la gracia de Fe y la razón, la verdad sobre la responsabilidad se encuentra en la Palabra; con gracia de Esperanza y ética actuamos responsablemente en el camino de la Cruz; con las gracias de la Caridad y la comunión, la vida en la Iglesia promueve la responsabilidad del don.
El discípulo tiene a Cristo como modelo y fuente única de vida; esta comunión con Cristo conlleva una gran responsabilidad, pero es en sí misma un don del Señor, una gracia que permite actuar para dar buenos frutos, hasta el punto de que el discípulo mismo se convierte en un don, que así se realiza plenamente.