Autonomismo y moralidad - 25 palabras para ablar un lenguaje ético

25 palabras para hablar eticamente
meditando con los escritos de San Juan Pablo II
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Autonomismo y moralidad

Moralidad
El autonomismo de Kant califica al hombre como legislador, fuente de derecho y de justicia, olvidando que el hombre es una criatura dependiente de Dios y que la razón debe descifrar correctamente las leyes naturales; la conciencia debe respetarlas por la justicia hacia el Creador y es responsable de sus acciones.
Las pasiones desordenadas afectan la sed de bienes temporales y, sin esfuerzo continuo, endurecen la conciencia. Las leyes dividen las responsabilidades y restringen el riesgo, pero pueden dar lugar a licencias sórdidas, ya que las conciencias se ven menos afectadas por una obligación reducida de responsabilidad.
Tal autonomía aumentada se desvincula del orden ético y religioso y pone en peligro a las almas, que deben ser conscientes de su responsabilidad moral de dedicarse al servicio. La autonomía debe respetar la bondad intrínseca de las cosas, que corresponde al mandato de dominar el mundo al servicio del hombre, con relaciones creativas entre acción y bienestar según las leyes naturales inmanentes.
Por tanto, es ilegal negar un contenido moral específico y determinado, universal y permanente en la Palabra de Dios; la negación dispersa el sentido de la conciencia, elude la lógica y la congruencia, recurriendo a una menor responsabilidad y mayores derechos de autonomía y libre albedrío, orientándolos únicamente a la libertad y al placer.
La reducción de la persona a un conjunto de experiencias no explica los fundamentos de la responsabilidad en la acción libre.
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