La prudencia y la caridad conducen a la solidaridad y al don - 25 palabras para ablar un lenguaje ético

25 palabras para hablar eticamente
meditando con los escritos de San Juan Pablo II
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La prudencia y la caridad conducen a la solidaridad y al don

Servicio
El amor al prójimo requiere perseverancia firme y constante y determinación en el compromiso por el bien de todos, porque con eso la convivencia verdadera y justa es ordenada y fructífera; la libertad implementa esto con dignidad y responsabilidad, el amor vivifica, hace sentir las necesidades y demandas de los demás, determinando la calidad de cada acción.
En el afecto familiar, la persona crece en el llamado a la comunión y la donación, porque se le reconoce y se le hace responsable al transmitir el significado de ser una persona con nociones de verdad y bien, con el conocimiento de amar y ser amado.
Este camino requiere gracia, que Dios ofrece para ayudar a la persona a superar las fallas sin mentiras ni violencia; asì ella es sostenida y motivada a restaurar relaciones verdaderas y honestas.
La verdadera libertad de acción se actualiza siguiendo a Cristo, el modelo de vida en servicio, solidaridad y don para los hermanos.
En Cristo encontramos la plenitud y la unidad de la ley moral, obra de la Sabiduría divina que prescribe no apartarse de Dios y recomienda esforzarse ansiosamente por los mayores dones espirituales para permanecer en el camino del amor que es el mejor criterio ético, supremo y universal.
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